15-09-2011
Pedro, nuestro compañero de Comunicación, ha llegado a nuestras oficinas esta mañana con un clavo que para qué. Sí, con clavo, pero no seáis mal pensados, ya que no estuvo ayer de jarana (bueno, a lo mejor sí con su hijo Adrián), sino que ha venido con un clavo, pero metido de lleno en su rueda trasera derecha.
El caso es que él ya había oído cierto ruido sospechoso estos días pasados, pero pensaba que se trataba de una inocente piedra y no le dio mayor importancia. Como el ruido persistía, esta misma mañana se ha decidido a escrutar las ruedas de arriba abajo y por fin ha encontrado la prueba del delito: un clavo incrustado en una de sus ruedas traseras.
Menos mal que cerca de Kukuxumusu hay un taller de neumáticos, en el que le han hecho el cambio en un pis pas. Han sacado el clavo, le han metido una especie de cola o algo por el estilo y en cinco minutos ya tenía su rueda en perfecto estado. ¡Caucho-cirugía de alto nivel!
Imágenes que cuentan la vida de Kukuxumusu